Uso responsable de la tecnología
Las
nuevas tecnologías permiten muchas oportunidades, pero para aprovecharlas es
necesario cuestionar su uso, por ello el siguiente análisis del tema.
Sin
duda, la tecnología ha presentado nuevos retos para las familias actuales,
especialmente en términos de comunicación, pero también ofrece nuevas formas de
convivencia. En primer lugar, hay que enfocarnos en que las tecnologías son
herramientas que nos ofrecen alternativas, así que hay que usarlas a nuestro
favor y entender el papel que tienen en la vida de nuestros seres queridos.
Es
difícil creer que algo en lo que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo no
pueda tener un impacto, tanto positivo como negativo en nuestra mente, la
tecnología ha marcado no sólo una nueva forma de relacionarnos con otros, sino
también con nosotros mismos.
Dedicar
un tiempo del día a usar las nuevas tecnologías puede ser productivo, pues
estas nos permiten estar informados y
conocer nuevas realidades. Pero dejar que ocupen nuestra atención todo el día
es un grave error.
La
tecnología bien aplicada nos ayuda, por ejemplo: a organizarnos mejor, a
aprender cosas nuevas o a acortar distancias con amistades o familiares. Pero,
al no ser conscientes, podemos saturarnos de información dañina, estresante o
buscar situaciones en las que estemos expuestos o en riesgo.
Lo
más recomendable es ponerse límites y establecer reglas básicas para despejar
un poco de la tecnología: no usar el teléfono antes de dormir, o durante los
almuerzos y períodos de estudio o trabajo, etc.
Muchas
veces utilizamos aplicaciones y redes sociales sin leer atentamente lo que
aceptamos. De este modo, damos permiso a las compañías para que realicen
acciones de las que no siempre tenemos conciencia. Lo mejor siempre será leer
cada apartado de términos y condiciones antes de aceptar el uso de un
dispositivo.

La
información de redes sociales no solo puede ser empleada para cometer delitos
si cae en manos de gente inapropiada, sino que en cierto modo es una forma de
limitar nuestra privacidad. Por lo tanto, es importante preguntarse qué tanto
se desea compartir y hacer un análisis de los beneficios y las consecuencias
que se puede tener por compartir esta información.
Enseñar
sobre los posibles riesgos que entrañan determinadas tecnologías puede ser el
primer paso para fomentar que padres, alumnos y profesionales de todas las
áreas se cuestionen un poco más sobre la forma en que emplean la tecnología y
el impacto que esta tiene en
su vida cotidiana.
“La tecnología moderna supone
racionalización, pero no hace la vida más racional, y mucho menos, más libre.”
Es
preciso reflexionar sobre los cambios que la tecnología ha introducido en su
forma de vida; sobre si éstos han sido beneficiosos, con o sin condiciones, y
bajo qué condiciones lo han sido, y si, por el contrario, han resultado
perjudiciales y en qué grado lo han sido. La idea de una vida mejor, de una
vida plena deben medirse los efectos beneficiosos o perjudiciales de la
tecnología.
Al
mismo tiempo, los aspectos problemáticos del desarrollo tecnológico a gran
escala deben presentarse también a debate público, a fin de mantener el proceso
de reflexión. Todos necesitamos conocer los peligros de la tecnología moderna,
lo mismo que los medios para prevenirlos. Solamente si la población está bien
informada podrá reflexionar con serenidad y adoptar decisiones racionales.
¿Cómo usas la tecnología tú?
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