Sexualidad Responsable
La
sexualidad es una necesidad básica para todos, por ello es importante conocer cómo
llevar una sexualidad saludable y los riesgos y consecuencias que puede tener.
La sexualidad forma
parte del ser humano desde su concepción, evolucionando a lo largo de la vida y
el entorno social condiciona este desarrollo.
Es
importante comprender que la sexualidad se trata de mucho más que
relaciones sexuales. Una sexualidad saludable es emocional,
social, cultural y física. Son nuestros valores, actitudes, sentimientos,
interacciones y conductas.
Para
ejercer nuestra sexualidad de forma responsable no solo
basta con saber sobre métodos anticonceptivos y de protección para evitar embarazos
no deseados o ETS, sino que es necesario desarrollar una cantidad de valores
que permitan a la persona la toma de decisiones.
La
sexualidad se manifiesta en el ser humano desde muy pequeños por eso es
necesario que a los niños se les enseñe, de acuerdo a su edad, algunos
conceptos sobre los vínculos afectivos y las diferencias entre el hombre y la
mujer.
Al
ir creciendo, entre la pubertad y la adolescencia, los padres deberían hablar
con los hijos de acuerdo a las edades que tienen. En la pubertad, entre los 10
y 15 años, a los menores les interesa saber sobre los cambios físicos. En esta
etapa es necesario hablar sobre la fuerza del deseo pues es aquí donde la
persona empieza a aprender cómo manejar sus impulsos.

Durante la adolescencia, entre los 15 y los 18 años, es necesario ahondar sobre los riesgos que empezar una vida sexual de manera precoz. Además, se debe conversar que con el derecho de disfrutar una vida sexual vienen las responsabilidades y los riesgos que ella conlleva.
Si se trabaja la parte emocional y psicológica durante la infancia, niñez y adolescencia, hay más probabilidades que durante la adultez, la persona puede ser prudente con las parejas que tenga y poder vivir su sexualidad con plenitud.
¿Qué tan importante es una sexualidad
saludable para ti?
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